Naufragios

Hola a Todos, Paz y Bien

Qué tal os va el «lluvioso» jueves? Bueno, «lluvioso» por lo menos en Madrid… pero ya sabéis que en Madrid nunca está de más que llueva un poquito.

Llevo un par de días queriendo poneros algo del encuentro sobre «la alegría» que tuve este puente. Tengo varios textos, alguna que otra cosilla interesante, partes de una dinámica que llevé yo… pero, una de las cosas que más quería compartir con vosotros era una canción que escuchamos. Una canción del grupo 180 Grados (ya sabéis de este grupo por otras entradas del Blog), que se llama «Carta para mí mismo» (del álbum Naufragios) y que no tiene desperdicio; ni por la letra ni por la música.

Me quedo con este trocito de la estrofa:

«Que el cansancio no te venza
y los ojos que has mirado
darán luz si estas cansado
y traerán lo que no esperas».

Es un poco como la Bendición Irlandesa:

«Que el camino venga a tu encuentro,
Que el viento sople siempre a tu espalda,
Que el sol te de siempre en la cara,

Que la lluvia caiga lentamente en tu campo y,
hasta que volvamos a vernos…
Que Dios te tenga en la palma de su mano».

Pues eso, os dejo con las dos bendiciones: la «Irlandensa» y la «Canción»… Pinchar en el altavoz, cerrar los ojos, pensar en el momento de la vida en la que os encontráis, en vuestro día a día y, Amigo: que el cansancio no te venza, sé capaz de reflejar todos los ojos que has mirado hasta hoy, que seguro son muchos; pues esas miradas, con toda seguridad, te harán ver lo que no esperas…

Un abrazo… de los que los que te llegan cuando menos lo esperas,

Fer

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Evangelio Domingo 11 de Mayo – Pentecostés

Odres Nuevos en colaboración con la ONG Familia Franciscana Internacional

Domingo de Pentecostés
Domingo, 11 de Mayo del 2008

«Y exhaló su aliento«

Evangelio:

Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-23

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos.
Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
– «Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado.
Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: – «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: – «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

Palabra del Señor.

Comentario al Evangelio y Lecturas…