Estamos enseñando a ganar y deberíamos enseñar a perder

Hola a Todos, Paz y Bien

El pasado 18 de abril se publicaba una entrevista a Perico Delgado en la Revista Papel, del periódico El Mundo. Una entrevista muy interesante en todo su conjunto y de la que me llamó mucho la atención esta frase: “Estamos enseñando a ganar, cuando deberíamos enseñar a perder”.

Enseñar a perder. Qué raro suena ¿verdad?, sobre todo en una sociedad donde priman los primeros puestos, el que más destaca, el que gana, el que más vende. Suena raro eso de aprender a perder… pero es necesario.

Aquí os dejo con el párrafo completo de la entrevista, que da sentido a esa frase tan chocante en nuestro día a día:

Estamos enseñando a ganar, cuando deberíamos enseñar a perder. Porque, sencillamente, ocurre más. Yo corrí 11 Tours y sólo gane uno. El deportista a lo que está acostumbrado es a convivir con la derrota. Pero estamos creando una sociedad de iconos victoriosos y nos olvidamos de la cantidad de trabajo y de derrotas que son necesarias para lograr una sola victoria. La de veces que antes de ser primero, has sido segundo, tercero, último o has abandonado. Ganar es el objetivo, pero no es lo que define al deportista. Lo que le define es todo el trabajo que hace para intentar ganar. Lo logre o no. Cuando yo era segundo o tercero en el Tour, se vivía como un auténtico éxito. Ahora eres segundo y te dicen que sí, que bien, pero que has perdido. Me da pena que estemos creando una sociedad donde sólo vale ser el número 1.

Estamos metidos en una sociedad de la imagen, donde, además, las imágenes que nos llegan son solo las “positivas”: la mejor foto selfie, las mejores vacaciones, el mejor momento del día… y nunca, o muy rara vez, se muestran esas otras fotos que no nos han salido tan bien, la decepción de esas vacaciones que se anularon, ese momento malo del día… Nos estamos acostumbrando a ver momentos finales “ideales” y se nos está quedando en el camino todo el proceso para llegar a ellos.

Creo que Perico Delgado tiene toda la razón. No debemos olvidarnos de todas las derrotas, de todo el trabajo duro que hay previo al triunfo… deberíamos enseñar también cómo asumir los fracasos del día a día, enseñar a saber perder.

Un fuerte abrazo… de los que se dan cuando se gana y cuando se pierde,

Fer

Solo la Cruz

Hola a Todos, Paz y Bien

Reunidos en oración alrededor de la Cruz esperamos con María compartiendo su soledad y esperanza.

“Todos hemos experimentado esa “extraña” sensación al entrar a una iglesia un Sábado Santo: nuestros ojos se clavan en la desnudez del altar, -acostumbrados como estamos a verlo ricamente adornado con manteles y flores-. El altar desnudo, la cruz… Nada más. Los cristianos permanecemos así cada Sábado Santo: a la espera de la Resurrección del Señor, reunidos en oración alrededor de ese altar desnudo, y de esa cruz. No es un día de grandes actos, ni jolgorios ni ruidos. El Señor ha muerto; ha sido puesto en el sepulcro. Es momento de pararse. Nos unimos a toda la Iglesia en el rezo de la Liturgia de las Horas, a la espera de la Pascua del Señor. Es el día de la contemplación de la muerte de Jesús; día de silencio, de la espera por excelencia. Murió el Maestro.
¿Quedan aquí en el sepulcro sus palabras, sus gestos, su obra? Esperar junto al sepulcro de Jesús es ser signo de confianza en Dios, que lo puede todo, incluso resucitar de entre los muertos para darnos vida a nosotros.

Algo hermoso en este día es que esperamos con María. Esperar con la Madre de Jesús, -nuestra Madre, la que Él nos dio desde la cruz- es diferente. Compartimos su soledad esperanzada, que nos anima a confiar contra toda desesperanza, en que las palabras de Jesús jamás defraudan: «Al tercer día, resucitaré».
No celebramos la Eucaristía hasta la solemne Vigilia Pascual ya, como parte de las celebraciones del domingo de Resurrección -la fiesta de las fiestas-. Será el triunfo de Cristo sobre el pecado; el triunfo de la Vida sobre la muerte; de la luz sobre la oscuridad. ¡Bendita noche, que nos lleva a esa luminosa mañana, cuando el Sol que nace de lo alto ilumine al mundo con el resplandor de la Resurrección!”

Un abrazo… de espera en oración,

Fer

#OdresNuevos #SabadoSanto

Viernes Santo

Hola a Todos, Paz y Bien

La Cruz que hoy contemplamos… nos hace mirar a los que sufren a nuestro lado o seguimos contemplando la Cruz del Señor desviando la mirada de los otros crucificados que también están delante nuestra?

“Este «Dios crucificado» no permite una fe frívola y egoísta en un Dios omnipotente al servicio de nuestros caprichos y pretensiones. Este Dios nos pone mirando hacia el sufrimiento, el abandono y el desamparo de tantas víctimas de la injusticia y de las desgracias. Con este Dios nos encontramos cuando nos acercamos al sufrimiento de cualquier crucificado.

Los cristianos seguimos dando toda clase de rodeos para no toparnos con el «Dios crucificado». Hemos aprendido, incluso, a levantar nuestra mirada hacia la Cruz del Señor, desviándola de los crucificados que están ante nuestros ojos. Sin embargo, la manera más auténtica de celebrar la PASIÓN del Señor es reavivar nuestra COMPASIÓN. Sin esto, se diluye nuestra fe en el «Dios crucificado» y se abre la puerta a toda clase de manipulaciones. Que nuestro beso al Crucificado nos ponga siempre mirando hacia quienes, cerca o lejos de nosotros, viven sufriendo.” (J.A.Pagola)

Que la Cruz que hoy contemplamos nos haga reavivar nuestra COMPASIÓN.

Un abrazo… coMpasión,

Fer

#OdresNuevos #ViernesSanto

Jueves Santo

Hola a Todos, Paz y Bien

Descalzarse, hacerse débil, mostrar lo escondido… y dejarse hacer de nuevo.

“Para lavar los pies habrá que descalzarse, admitir nuestras miserias, airear heridas, distracciones, errores… y dejarse perfumar por el perdón de Dios.”

Un fuerte abrazo… fraterno,

Tengo la edad que quiero y siento

Hola a Todos, Paz y Bien

102 años no se cumplen todos los días. ¡Felicidades Encarna!

“¿Que cuántos años tengo?
– ¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento!” (José Saramago)

¿Que cuántos años tengo?
– ¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo,
sin miedo al fracaso o lo desconocido…
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!
¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que ya soy viejo
otros “que estoy en el apogeo”.
Pero no es la edad que tengo,
ni lo que la gente dice,
sino lo que mi corazón siente
y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios
para gritar lo que pienso,
para hacer lo que quiero,
para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir:
¡Estás muy joven, no lo lograrás!…
¡Estás muy viejo/a, ya no podrás!…

Tengo la edad en que las cosas
se miran con más calma,
pero con el interés de seguir creciendo.Tengo los años en que los sueños,
se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor,
a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego
de una pasión deseada.
y otras… es un remanso de paz,
como el atardecer en la playa…
¿Que cuántos años tengo?
No necesito marcarlos con un número,
pues mis anhelos alcanzados,
mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramé
al ver mis ilusiones truncadas…
¡Valen mucho más que eso!
¡Qué importa si cumplo cincuenta,
sesenta o más! Pues lo que importa:
¡es la edad que siento! Tengo los años
que necesito para vivir libre y sin miedos.
(José Saramago)
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Un fuerte abrazo… curtido por los años,

Fer

8 de Marzo – San Juan de Dios

Hola a Todos, Paz y Bien

Mañana, 8 de Marzo, celebramos la Festividad de San Juan de Dios.

Os adjunto este pequeño artículo de José Antonio Soria Craus (OH), Hermano superior provincial de la Provincia Bética, que muestra la figura de este gran Santo.

http://www.alfayomega.es/179099/la-enfermeria-testimonio-de-la-mision-de-san-juan-de-dios

Como él mismo comenta en su artículo: “hombre ideó la enfermería como el más alto gesto de humanidad y amor hacia las personas enfermas, entendiendo los cuidados como un don, como un regalo para el que los ofrece; como un bien precioso para quien los recibe.”

Un fuerte abrazo, que siempre es don y regalo,

Fer