Hola a todos, Paz y Bien
Me encanta viajar en coche y hacerlo con tiempo, porque así puedes descubrir esas señales que el camino va dejando y que, si vas con prisas, o te saltas o simplemente ni llegas a ver: una indicación medio escondida, un pueblo que no pensabas visitar, un paisaje que aparece de pronto al doblar una curva.
Con las personas ocurre algo muy parecido. A veces la vida nos está diciendo: esta persona merece la pena. Detente un poco más con este amigo. Pasa más tiempo con ese familiar… Pero vivimos acelerados, pendientes del reloj, del móvil y de la siguiente tarea. En ese ruido cotidiano las señales se nos escapan y, cuando queremos darnos cuenta, una buena oportunidad de encuentro ya ha pasado de largo.
Tal vez todo sea tan sencillo y, a la vez, tan difícil como bajar el ritmo. Concedernos tiempo para la sorpresa, para el descubrimiento y para escuchar lo que la vida nos va mostrando cada día, a veces oculto —como las señales de la carretera— entre tanto ruido.
Un fuerte abrazo… de esos que llegan sin avisar.
Fernando
Odres Nuevos

