Pasaportes para viajes cercanos

Hola a Todos, Paz y Bien

Esta mañana he ido a renovar el pasaporte, que me caducó hace unas semanas, ya que en octubre viajo a Mozambique, concretamente a Maputo, para conocer en persona el PROYECTO COVS (crianças órfãs vulneráveis) – niños y niñas huérfanos vulnerables; en el que colaboramos desde la Obra Social Odres Nuevos con la Fundação Encontro (ya os contaré con más calma).

No sé si a vosotros os pasa lo mismo, pero yo las dos veces que he renovado el pasaporte he tenido una sensación extraña. No por el hecho administrativo de renovarlo, que, todo sea dicho, cada vez es más rápido y sencillo; sino por las sensaciones que me genera esta renovación y que otras, como renovar el DNI, o el carnet de conducir, no me generan.

Mientras esperaba mi turno iba pasando las hojas del pasaporte caducado e iba viendo los sellos de todos los países a los que he viajado durante estos últimos años y, con ello, iba recordando a toda la gente que ha pasado por mi vida en esos viajes. Incluso pesaba si volvería a tener en el nuevo pasaporte ciertos sellos de países bien lejanos… que, en el fondo, era pensar si volvería a ver a los amigos que dejé en esos países.

Hoy en día, gracias a las redes sociales, mantener el contacto con cualquier parte del mundo es mucho más sencillo que antes cuando te tenías que limitar, casi en exclusiva, al lento contacto por carta postal. Ahora, gracias al correo electrónico, Facebook, Whatsapp… puedes contactar a diario con aquellos amigos que dejaste en Nueva Delhi, Turkana o Maputo. Aunque, sinceramente, donde esté una mirada, un café compartido y un buen abrazo, que se quiten todos los likes  y emoticonos del mundo.

Creo que sería bueno tener un pasaporte para esos viajes cercanos que hacemos a lo largo del año, algo así como la Credencial del Camino de Santiago, en donde podamos registrar aquellos lugares por los que pasamos y donde la gente con la que compartimos en esos lugares nos pueda dejar su sello personal y, lo más importante, con la obligación de renovarlo cada cierto tiempo; para obligarnos a renovar las sensaciones que esos lugares nos produjeron y volver a recordar a toda esa gente, en este caso no tan lejana, que va pasando por nuestro día a día. Con toda seguridad, ese recuerdo de lugares y gente cercana nos llevaría a nuevos encuentros, nuevas miradas y nuevos abrazos.

Sería bueno, en este imaginario pasaporte para viajes cercanos, que a la hora de renovarlo la tasa administrativa fuera acreditar, al menos, un par de cafés compartidos con esas personas que han dejado su sello en nuestra vida.

A mí me quedan todavía muchos sellos y cafés para renovarlo. ¿Cómo va el tuyo?

Un fuerte abrazo… de los que se dan en los viajes,

Fer

2 pensamientos en “Pasaportes para viajes cercanos

  1. ESTIMADO FER:
    ¡BUENAS NOCHES Y FELIZ JORNADA Y SEMANA! ¡ACERTADA Y ORIGINAL REFLEXIÓN SOBRE EL PASAPORTE! Me parece una idea fenomenal. También espero que te vaya muy bien en Maputo. Yo he ido a Camerún en Julio y ha sido una gran experiencia. Para ambientarte, te propongo a ti y a la buena gente de Odres Nuevos escuchar la canción “PASAPORTE MUNDIAL” del grupo guineano HIJAS DEL SOL. Un fuerte abrazo saludable, afectuoso y universal”:
    IÑAKI

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