Hola a Todos, Paz y Bien
Año tras año tenemos la oportunidad de revivir este gran momento que da sentido a nuestra vida, a nuestra forma de vida… a lo que somos y a lo que queremos ser..
He buscado en mi «Baúl de los recuerdos» y he encontrado una reflexión de Santos Benetti, sobre el evangelio de esta noche (Juan 1. 1-18), buenísima. Os las comparto, porque no tiene desperdicio.
Os dejo con este pequeño extracto de la Reflexión:
«Los cristianos que hoy celebramos la Navidad estamos llamados a decir nuestra palabra. No podemos quedar mudos mientras la humanidad bulle en uno de sus momentos más cruciales. Pero: ¿Cuál es nuestra palabra? ¿Qué pensamos, sentimos, decimos y hacemos los cristianos? ¿Cuál es nuestro compromiso con la historia? Un largo momento de meditación ante el Niño-Palabra puede, quizá, ayudamos a encontrar la respuesta».
________________-
Os deseo una Feliz Noche, en la que resuene muy dentro de nosotros la «Palabra» y nos dejemos hacer por ella.
FELIZ NAVIDAD A TODOS… UN ABRAZO ENORME QUE LLEGUE A TODOS LOS RINCONES DEL MUNDO DESDE DONDE ESTÉIS LEYENDO EL BLOG.
Fer
Pincha en «Continuar Leyendo» para ir a la Reflexión
.
.
Reflexión sobre el Evangelio
Juan 1. 1-18
DIOS NOS HABLA
1. Dios nos habla
Con gran claridad, los textos leídos nos hablan de Cristo, Palabra del Padre. Posiblemente ya estemos bastante acostumbrados a oír que Jesús es la Palabra, pero también desconcertados acerca de su significado, ya que entre nosotros tal expresión no es precisamente muy usual y su sentido bíblico parece escapársenos. Es que para nosotros la palabra está siendo lo menos dinámico y comprometedor que existe en nuestra cultura.
Generalmente decimos: «Hechos y no palabras», y llamar entonces palabra a Jesús nos puede resultar chocante. Por otra parte, vivimos una época en que la palabra se ha desvalorizado en un proceso inflacionario: se la usa tanto y de tantas formas, que «nadie cree más en palabras». ¿Qué significa, por ejemplo, democracia, libertad, reforma, promoción? Desde que nacemos hasta que morimos nos encontramos con palabras: en documentos, en papeles de negocio, en trámites; en la casa, en las charlas con los amigos; en la escuela, en la calle, en la radio, en la televisión; palabra escrita en revistas, diarios y libros… En fin, tantas palabras como para que se nos diga que también Jesús es palabra… Y, sin embargo, tal idea es casi la medula del evangelio de Juan.
Tratemos, pues, de encontrar alguna pista para que tenga sentido llamar hoy a Jesús: Palabra de Dios.
Cuando la Biblia dice que Dios habla, dice muchas cosas al mismo tiempo. Palabra en lenguaje semita no es solamente emitir vocablos o enunciar ideas. Se trata de algo mucho más rico y variado.
Ante todo, si Dios habla es porque puede hablar. Es decir, es alguien que existe realmente, que conoce al hombre y que quiere relacionarse con él. Más aún: tiene algo que decirle al hombre. Los ídolos, en cambio, son mudos, pura ilusión, simple creatura del hombre. Ya tenemos un buen punto de partida: Dios tiene algo que decirnos a nosotros los hombres. Y es algo importante: relacionado con nuestra vida, con nuestro destino, con nuestro proyecto humano y con nuestra historia. Por esto a esta Palabra de Dios la llamamos también Palabra de Sabiduría, porque nos orienta acerca de problemas fundamentales de nuestra existencia.
Pero hay algo más aún. Sabemos que hay muchas maneras de hablar; a veces hablamos por hablar, con palabras vacías que nada o muy poco expresan. Otras veces, en cambio, al hablar sacamos algo de nuestro interior, nos proyectamos hacia afuera tal cual somos, según lo que queremos o sentimos. En tales casos, decimos palabras, gesticulamos, nos enardecemos y… acto seguido pasamos a la acción. La palabra es como el trueno que precede a la tormenta y la acompaña.
Es decir: la Palabra es parte de una acción humana bien pensada, asimilada, expresada y puesta en marcha. De otra forma: la palabra pone en acción a todo el hombre. No es casualidad que antes de una batalla el general hable a los soldados; que en momentos importantes el presidente hable al país, o el padre a sus hijos. La palabra, primero, saca de dentro de nosotros en forma simbólica eso que somos nosotros y, luego, lo pone en ejecución.
Ahora podemos comprender mejor el sentido bíblico de la expresión «Dios, que antiguamente habló a nuestros padres por los profetas, ahora nos ha hablado por su Hijo» (segunda lectura). Esto significa: siempre Dios actuó en la historia de los hombres, y actuó dando sentido a sus acciones, porque nacían de una idea, de un plan. Dios, empujado por sus pensamientos y sentimientos divinos, hizo cosas con nosotros, y su hacer total y definitivo se realizó por medio de Jesús. Así lo entiende Juan, cuando inicia su evangelio con un cántico a Jesús Palabra de Dios. Y si es Palabra de Dios es pensamiento-sentimiento y es acción de Dios en medio de los hombres.
2. Jesús, una palabra comprometida
Es así como la Iglesia, en este día de Navidad, nos presenta a Jesús con una imagen un poco distinta a la del Niño en Belén. No es que contraponga la imagen de Jesús-Palabra a la de Jesús-Niño, lo que sucede es que Juan ve a Jesús en la totalidad de su obra, lo ve proyectado en el tiempo y en el espacio, lo ve actuando ya en medio de los hombres, entre los cuales ha plantado su tienda de campaña.
Y no está de más que contemplemos a Jesús como el proyecto total del Padre, proyecto que nace en Belén y que halla cumplimiento en la Pascua. Sin la Pascua, Belén es un recuerdo folclórico…
Pero hay algo más aún: este Jesús no comienza en Belén. Viene de antes, desde siempre, porque desde siempre está junto al Padre aun sin manifestarse plenamente. «La Palabra estaba con Dios y por ella fueron hechas todas las cosas». Sin embargo, solamente se hace realmente Palabra cuando «al venir al mundo ilumina a todo hombre». En Navidad, Dios comienza a volcar toda su Palabra, encarnada en Cristo, que habla, piensa, siente y nace en nombre de Dios.
Con Jesús, el hombre tiene acceso a todo el proyecto de Dios sobre el hombre. Sin embargo, también esta palabra nos puede pasar desapercibida: puede estar entre nosotros y no ser conocida ni aceptada. Puede venir hasta nuestra casa y no ser recibida. Este es el otro elemento del evangelio de Juan: el drama de la Palabra o el juicio de la Palabra. Jesús, por ser luz, separa lo tenebroso de lo luminoso; exige al hombre una definición o respuesta, pues le exige que piense, sienta, hable y obre de determinada forma, hacia cierta dirección, colocando todo su ser bajo el prisma de la luz.
Quienes reciben en sí esta palabra y se unen a su proyecto, llegan a ser hijos de Dios, pues la misma Palabra los engendra con la fuerza del Espíritu. De esta forma Navidad llega a su culminación: Dios se hace hombre para que el hombre tenga acceso a la plenitud de la vida. Esta vida total es Dios.
Siempre será muy poco lo que sabremos de Dios. Pero siguiendo el proyecto de Jesús llegaremos hasta El. Es cierto que Dios es inaccesible; pero si queremos tener una idea acabada acerca de qué piensa, siente, dice y hace Dios, nada mejor que ver qué piensa, siente, dice y hace Jesús. «El que me ve a mí, ve a mi Padre.» En Navidad, el primer proyecto divino de hacer un hombre a su semejanza, se hace realidad. Cristo es el hombre-imagen de Dios (segunda lectura); es la totalidad de un proyecto de Dios sobre el hombre. Dicho proyecto no consiste en que el hombre abandone su ser humano o su condición histórica, sino todo lo contrario: que lo realice totalmente.
Con Jesús, Dios lanza su proyecto. Dicho proyecto no está en contradicción con el proyecto del hombre. Al contrario: el plan divino se pone al servicio del plan humano. Por eso la Palabra se hizo hombre, para comprometerse hasta las últimas consecuencias con la situación histórica del hombre. Jesús es Palabra, pero palabra comprometida. Bien lo dice Juan: «Se hizo carne»; expresión semita que significa: se hizo parte de nuestro ser, compañero de viaje, hermano de raza, solidario con todo hombre que pise el planeta.
Los cristianos que hoy celebramos Navidad estamos llamados a decir nuestra palabra. No podemos quedar mudos mientras la humanidad bulle en uno de sus momentos más cruciales. Pero: ¿Cuál es nuestra palabra? ¿Qué pensamos, sentimos, decimos y hacemos los cristianos? ¿Cuál es nuestro compromiso con la historia? Un largo momento de meditación ante el Niño-Palabra comprometida hasta la cruz puede, quizá, ayudamos a encontrar la respuesta.
(SANTOS BENETTI)
_______________________________-
P.D.No es casualidad que la cuna sea el hemisferio Sur. Dios sigue dejando a su hijo en el Sur hambriento, sediento, desnudo… (démosle nosotros de comer…).
Descubre más desde Odres Nuevos
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


Gracias Fer, por compartir tanto con nosotros.
Doy gracias a Dios por entregarnos asu Hijo, hecho Palabra, que no hace hijos en Él. ¡Qué regalazo…!
Te deseo Feliz navidad y Feliz 2010
Me gustaMe gusta
Feliz Navidad…. llenos del Amor de Dios que nos ha regalado a su Hijo nos disponemos a comenzar un año nuevo. Feliz 2010
Me gustaMe gusta
Una vez mas G R A C I A S, por compartir sus vivencias y transportarnos con sus dibujos el significado de la PALABRA desde Puerto Rico con amor y respeto su hermana en CRISTO.F E L I C I D A D E S !!!!!!!!!!!
Me gustaMe gusta
HOLA FER
FELIZ NAVIDAD ….QUE MANTENGAMOS SIEMPRE ESTA PALABRA DE ESPERANZA PARA TODOS, ESPECIALMENTE PARA LOS QUE DE UNA U OTRA MANERA NO SE SIENTAN EMPODERADOS DE LA PALABRA.
Y GRACIAS POR QUE CON ESA EXPLICACION ASI DE CONCRETO ME AYUDO A ENTENDER MAS.
GRACIAS FER , POR SACAR COSAS DE TU BAÚL Y COMPARTIRLO YA VES QUE SIGUE HACIENDO EFECTOS , ESTOY MUY CONTENTA DE HABERME TOMADO UNOS MINUTOS PARA LEER Y REFLEXIONAR.
UN ABRAZO…
Me gustaMe gusta
querido amigo fernando, estas reflexiones siempre cultiva en nuestra mente y corazón, que este niño nacido , siga dndóte tanta luz, para tus hermanos en cristo.
feliz navidad , muchos mejores años con nosotros.
Me gustaMe gusta
Feliz Navidad, y gracias por ser luz. Un abrazo
Me gustaMe gusta
FELIZ NAVIDAD,Hace poco que descubri este espacio es de una gran riqueza.
Me gustaMe gusta
Querido Fer
Aunque las palabras, hoy en día, estén desgastadas, devaluadas, creo que todos pasamos por la vivencia de que alguna palabra nos haya herido profundamente y también por las que nos han abrazado. Por eso creo que todavía la palabra tiene mucho peso en nuestras vidas.
Creo en la palabra porque es dominio del hombre.
Creo en la palabra porque creo en el hombre.
Creo en la palabra y creo en aquel hombre que nos vino a compartir LA PALABRA.
Feliz Navidad. Cecilia
Me gustaMe gusta
Fer,
Feliz Navidad, y muchas gracias por compartir y recordarme que no debo quedarme muda.
Espero que pases una Nochebuena rodeado de tu familia y de tus amigos.
Un abrazo.
Cristina (amiga de Teresa)
Me gustaMe gusta