Soy Mayor… Soy como Tú

Hola a Todos, Paz y Bien

Con motivo del Día Internacional del Mayor, 1 de Octubre, y haciéndonos eco de la campaña de “soy mayor como tú”, una campaña de en favor de la participación, reconocimiento y visibilización de las personas mayores en la sociedad, donde, independientemete de la edad, compartimos los mismos deseos y necesidades; desde la Residencia Santa Teresa y San José queremos aportar nuestro granito de arena y mostrar que nuestros residentes son mayores pero son como nosotros, con similares gustos, deseos y necesidades.

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Un fuerte abrazo… de los que, tengas la edad que tengas, damos igual tú y yo.

Fer

1-O Día Internacional del Mayor

Hola a Todos, Paz y Bien

No nos olvidemos que hoy, 1-O, es el #DíaInternacionalPersonasMayores, con las mismas inquietudes y derechos que todos.

Foto de @Sylviechomon‏ (me encantó).

Un fuerte abrazo… de los que no tienen estereotipos,

Fer

1-O Día Internacional del Mayor

Hola a Todos, Paz y Bien

Pues sí, el 1-O, 1 de octubre,  fue designado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1990 como Día Internacional de las Personas de Edad. Desde entonces, este día está dedicado a concienciar sobre la situación de una parte creciente de la población mundial, como son las Personas Mayores.

«Entrando en el futuro: Aprovechar el talento, la contribución y la participación de los mayores»

El tema para conmemorar este año 2017 hace referencia a la necesidad de posibilitar y aumentar la contribución de las personas mayores en sus familias, comunidades y sociedades, a través de vías efectivas que garanticen su participación, teniendo en cuenta sus derechos y preferencias.

También alude al vínculo que existe entre aprovechar el talento y la contribución de esta generación para el logro de la Agenda 2030 y el Plan de Acción de Madrid, que en este momento lleva a cabo su tercera revisión.

Hay una carta de nuestro Arzobispo, Carlos Osoro, en relación a los mayores que me encanta:

Necesitados de la experiencia y la caricia de los mayores

Queridos y estimados mayores:

Siempre sentí una predilección por vuestra misión en la familia, y haber vivido en una residencia de mayores durante los ocho primeros meses de mi estancia como arzobispo Madrid, me han permitido ver que sois una gracia para la humanidad. No penséis que sois un peso inútil, todo lo contrario: sois testigos del pasado y sois inspiradores de sabiduría para el presente y el futuro. Sin vosotros, a nuestra sociedad le falta algo fundamental. De ahí la importancia que tiene vuestra presencia y el que os vean y traten los niños y los jóvenes. ¡Qué importante sería el que todos escuchásemos! Es verdad que, en nuestra sociedad, un desarrollo desordenado ha llevado a que tengáis que asumir formas que son inaceptables de marginación, que son fuentes de sufrimiento para vosotros, pero sobre todo para la sociedad que se empobrece sin vuestra presencia. Pero os aseguro que sois una riqueza insustituible. Ojalá todos descubramos vuestros cometidos en la sociedad civil y eclesial y, muy especialmente, en la familia. Dar cauce a vuestra tarea en estos momentos que vive la humanidad es de especial importancia, pues no sois sobrantes que arrinconar, sino protagonistas para construir.

Me han impresionado de una manera especial unas palabras de san Agustín porque las veo realizadas en los mayores. Y como yo lo veo, admiro a los hijos que así lo ven en sus padres cuando van siendo mayores y lo mismo en los nietos con sus abuelos. ¡De qué manera describía un hijo que su padre le había enseñado a no detenerse nunca en la vida en su vejez e incluso en su enfermedad! ¡Con qué alegría me contaba un nieto que su abuelo, de 73 años, le había dicho que le acompañaba a hacer el Camino de Santiago para enseñarle a estar avanzando siempre! Hablando del seguimiento de Cristo, san Agustín tiene unas palabras muy bellas, que se pueden aplicar a la vida de nuestros mayores que han acogido a Jesucristo como Camino, Verdad y Vida: «Vosotros veis que somos viandantes. Y os preguntáis: ¿Qué es caminar? Lo digo con una palabra: avanzar, ya que temo que no comprendáis bien y acabéis teniendo pereza para caminar. Avanzad hermanos. Examinaos a vosotros mismos, sin engañaros, sin adularos, sin acariciaros […], donde te encuentres satisfecho contigo mismo, allí te quedarás. El día en el que digas: Ya está bien, ese día estarás incluso muerto. Añade siempre algo, camina siempre, avanza siempre. No te quedes en el camino, no vayas para atrás, no te desvíes. Quien no avanza, se queda detenido» (San Agustín, Serm. 169, 18; P.L. 38, 926).

Os voy a confesar algo que creo que en los mayores tiene una fuerza especial. ¿Por qué su experiencia es tan importante para nosotros? ¿Por qué nunca debemos olvidar su gran sabiduría? Ellos son conocedores de la realidad y de los demás y, muy en concreto, de su familia, porque los aman. Aman la vida. Aman a los suyos. Saben que es lo único que queda y les queda. ¡Qué sabiduría! Solo en el amor la persona se confía plenamente. Es un principio fundamental. ¿Por qué se confían los hijos con los padres y, de un modo especial, con los abuelos? Porque saben hacer experimentar a los suyos que la persona es sobre todo acogida de su revelación. Es necesario estar en el amor para poder ser capaz de tal acogida. Y cuanto más claro y más grande es ese amor, más experiencia de acogida. El amor es la verdadera inteligencia que penetra toda la persona y abraza su realidad, nada omite de ella y nunca produce violencias. Ya los Padres decían que el principio del conocimiento es el amor. ¡Qué fuerza y qué belleza tiene esta afirmación: el conocimiento empieza con la caridad! Quien ama, conoce. ¿Y dónde aprender mejor esa manera de amar que en quien es fuente y origen del amor verdadero? ¿Cómo comienza la caridad? Con la experiencia del amor de Dios que se confía a nosotros. Al amor se responde con amor. Por eso tienen tanta importancia los padres y los abuelos en nuestras vidas.

Nuestros mayores mejor que nadie saben tocar, acariciar y curar las heridas de Jesús que encuentran en los que les rodean. Dejemos que estén a nuestro lado, no los retiremos. Urge tener especialistas en tocar, acariciar y curar las heridas profundas del hombre; los mayores son especialistas en esta tarea, pues ellos:

1. Son testigos del pasado.
2. Son maestros de sabiduría para el presente.
3. Son cimientos fuertes del futuro.
4. Nos ayudan a clarificar la escala de valores humanos.
5. Nos hacen ver la continuidad de las generaciones y la interdependencia.
6. Rompen barreras de las generaciones y crean puentes.
7. Regalan cariño, comprensión, amor con sus ojos, palabras y caricias.
Con gran afecto, os bendice,

+Carlos, arzobispo de Madrid

Un fuerte abrazo a Todos… de esos que nos dan nuestros mayores,

Fer