Señales

Hola a todos, Paz y Bien

Me encanta viajar en coche y hacerlo con tiempo, porque así puedes descubrir esas señales que el camino va dejando y que, si vas con prisas, o te saltas o simplemente ni llegas a ver: una indicación medio escondida, un pueblo que no pensabas visitar, un paisaje que aparece de pronto al doblar una curva.

Con las personas ocurre algo muy parecido. A veces la vida nos está diciendo: esta persona merece la pena. Detente un poco más con este amigo. Pasa más tiempo con ese familiar… Pero vivimos acelerados, pendientes del reloj, del móvil y de la siguiente tarea. En ese ruido cotidiano las señales se nos escapan y, cuando queremos darnos cuenta, una buena oportunidad de encuentro ya ha pasado de largo.

Tal vez todo sea tan sencillo y, a la vez, tan difícil como bajar el ritmo. Concedernos tiempo para la sorpresa, para el descubrimiento y para escuchar lo que la vida nos va mostrando cada día, a veces oculto —como las señales de la carretera— entre tanto ruido.

Un fuerte abrazo… de esos que llegan sin avisar.

Fernando
Odres Nuevos

Reflexión entre vagones

Hola a todos, Paz y Bien.

Estos últimos días, entre jornadas intensas y viajes, no he conseguido sentarme a compartir la reflexión diaria. Hoy, el coche en silencio del AVE me da un respiro para redactar unas letras.

Como sabéis, hace unos días se celebraron los Premios Princesa de Asturias, y el galardonado con el premio de Comunicación y Humanidades 2025 fue el filósofo alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han.
Los que me conocéis sabéis cuánto me gusta este autor, al que sigo desde hace años y al que he citado en muchos de mis comentarios y artículos.

Hoy mi reflexión es compartiros el discurso que dio en la ceremonia —es corto, se lee rápido, pero es profundo—, con ideas tan importantes como estas:

“El teléfono inteligente puede ser una herramienta utilísima. No habría problema si lo usáramos como instrumento. Lo que ocurre es que, en realidad, nos hemos convertido en instrumentos de los smartphones. Es el teléfono inteligente el que nos utiliza a nosotros, y no al revés.”

O:

“La realidad es que vivimos en un régimen despótico neoliberal que explota la libertad… Uno se imagina que es libre, pero, en realidad, lo que hace es explotarse a sí mismo voluntariamente y con entusiasmo, hasta colapsar. Ese colapso se llama burnout. Somos como aquel esclavo que le arrebata el látigo a su amo y se azota a sí mismo, creyendo que así se libera.”

Yo, para celebrar este gran y merecido premio, me he regalado/comprado en una de las librerías de Atocha —que, sorprendentemente, aun siendo una tienda de paso de estación, siempre tiene libros interesantes— Sobre Dios, también de Han. He hojeado —de pasar hojas— un poco el libro y contiene reflexiones interesantísimas sobre la falta de atención que padecemos actualmente:

“La crisis actual de la religión no puede atribuirse sin más al hecho de que ciertos contenidos de la fe hayan perdido su validez, de que ya no creamos en Dios o de que la Iglesia haya agotado toda su credibilidad… Entre ellas se encuentra el declive de la atención. La crisis de la religión también es, por tanto, una crisis de la atención, una crisis de la vista y del oído. No es Dios quien ha muerto, sino el ser humano al que Dios se revelaba.”

No me extiendo más. Os dejo con el discurso para que lo disfrutéis, y yo me quedo con el libro para, igualmente, disfrutar de lo que me queda de viaje.

Un fuerte abrazo… de los que se dan en las estaciones,

Fernando
Odres Nuevos

Esos momentos

Esos viajes que te regalan tiempo para una buena lectura…

Un abrazo… de los que ayudan a crecer,

Fer

#OdresNuevos