Ser Vigía…

Hola Chicos, Paz y Bien

Qué tal va el martes post-debate?? jeje. Bueno, el mío no empieza mal.

Hoy quiero compartir con vosotros un texto que he leído de Julian Barnes, que, aún llamándose Julian, es un novelista británico… el texto hace una reflexión/comparación sobre la evolución de los “superbarcos” y la sociedad.Espero que os guste y os toque en algo.

“Se acordó de una cosa terrible que había leído una vez en un periódico sobre la vida en un superpetrolero. Hoy en día los barcos se habían ido haciendo más grandes, mientras las tripulaciones se volvían cada vez más pequeñas y todo se manejaba por tecnología. Programaban un ordenador en el Golfo o donde fuera y el buque prácticamente se gobernaba sólo hasta Londres o Sydney. Era mucho mejor para los armadores, que se ahorraban un montón de dinero, y mucho mejor para la tripulación, que sólo tenía que preocuparse por el aburrimiento (…)

Torre de Vigilancia

Había una cosa que nunca podría olvidar de aquel artículo. Decía que en los viejos tiempos siempre había alguien arriba en la torre de vigía o en el puente, vigilando. Pero hoy en día en los buques grandes ya no había vigía, o por lo menos el vigía era un hombre que miraba de cuando en cuando una pantalla llena de puntos luminosos móviles. En los viejos tiempos si estabas perdido en el mar en una balsa o un bote de goma o algo así, y un barco pasaba cerca, tenías muchas posibilidades de que te rescataran. Agitabas los brazos y gritabas y disparabas cualquier cohete que tuvieras; ponías tu camisa en lo alto del mástil y siempre había gente vigilando y atenta a localizarte. Ahora puedes estar semanas a la deriva en el océano, y al final se acerca un superpetrolero y pasa de largo. El radar no te detecta porque eres demasiado pequeño, y es pura suerte si hay alguien inclinado sobre la barandilla vomitando. Había habido muchos casos de náufragos que en otros tiempos habrían sido salvados y a los que ahora nadie recogió; e incluso incidentes de personas a las que atropellaron los barcos que ellos creían que venían a rescatarlos. Trató de imaginar lo espantoso que sería, la terrible espera y luego la sensación cuando el barco pasa de largo y no puedes hacer nada, todos los gritos quedan ahogados por el ruido de los motores. Eso es lo malo que le pasa al mundo, pensó. Hemos renunciado a los vigías. No pensamos en salvar a otras personas, navegamos hacia delante confiando en nuestras máquinas. Todo el mundo está en cubierta, tomándose una cerveza con Greg.”
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Lo que más me ha llamado la atención es cuando dice que en los viejos tiempos siempre había un vigía en la torre para avistar tierra u otros barcos… hoy ya no tenemos vigías en las torres; es más, hoy nosotros, muchas veces, ya no hacemos de vigías ya no “buscamos” tierra… nos dejamos llevar.

Ya no hay sitio para la sorpresa de encontrar algo o a alguien, porque cuando alguien “Vigila”, cuando está en “espera”, siempre hay lugar a la sorpresa, a encontrar, a descubrir…. descubrir a ese naufrago perdido, o descubrir que “nosotros mismos” estamos algo perdidos, verdad?

Quizá este tiempo de Cuaresma sea un buen momento para volver a subir a la Torre y volver a ser Vigías… no vaya a ser que, sin saberlo, dejándonos llevar, estemos algo perdidos, o peor aún, que no veamos y nos pasemos de largo a los que nos están llamando…

Un abrazote de los que se ven llegar… jeje

Besines

Fer

Un pensamiento en “Ser Vigía…

  1. Ser vigía, estar alerta, ser luz, ser camino…
    Desde otra óptica, cúanto se agradece un buen consejo, unas palabras de orientación, una palabra de exhortación, un estar despierto gracias al aviso de otras luces, otras personas que hacen cuidar de ti, con una oración, con una sugerencia, con un “ten cuidado”.
    Ser vigía…ante los vaivenes de la vida, ante las olas que te arrastran, te latisman o te llevan a la orilla, nos hace reflexionar las palabras auténticas de Jesús “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, o “Yo Soy el que Soy”, es desde luego y sin recovecos, “CAMINAR EN LA LUZ”, en la Luz de Cristo, pese a los relámpagos que a veces nos confunden, pese a las luces de neón que otras tantas nos distraen, caminar a la Luz de Cristo es lo único que nos mantiene en pie, en guardia, en Paz, y nos lleva a la auténtica Vida.
    Saludos Vicky

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