El Perdón

Hola a todos, Paz y Bien

Bueno, pues ya es Jueeeeves… Buen día el Jueves, buen día…

Ayer re-leí uno de los cuentecillos que tengo por casa, El Amor – de Anthony de Mello. Este cuentecillo habla del perdón…

La Cuaresma también es tiempo de perdón, de reflexión y de ser conscientes de nuestros errores. Me ha encantado re-leer el cuento, por lo bonito del “Perdón” que aquí se presenta.

¿Cómo nos preparamos nosotros para el perdón? y no sólo para recibir el perdón… ¿Cómo nos preparamos nosotros para perdonar? ¿Cómo son nuestros pequeños “actos penitenciales” en los que nos paramos a reflexionar, en los que nos damos cuenta de nuestra necesidad de pedir perdón y, claro está, en nuestra necesidad también de Perdonar al otro?

Perdonar

Os lo paso, espero que os guste y os toque en algo… a ver si se parece a nuestros “pequeños actos penitenciales”


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Siempre tuve la incómoda sensación de que Él deseaba que lo mirara a los ojos…, cosa que yo no hacía. Yo le hablaba, pero desviaba mi mirada cuando sentía que Él me estaba mirando.
Yo miraba siempre a otra parte. Y sabía por qué: tenía miedo. Pensaba que en sus ojos iba a encontrar una mirada de reproche por algún pecado del que no me hubiera arrepentido. Pensaba que en sus ojos iba a descubrir una exigencia; que había algo que Él deseaba de mí.
Al fin, un día, reuní el suficiente valor y miré. No había en sus ojos reproche ni exigencia. Sus ojos se limitaban a decir: “Te quiero”. Me quedé mirando fijamente durante largo tiempo. Y allí seguía el mismo mensaje: “Te quiero”.
Y, al igual que Pedro, salí fuera y lloré.

El regreso del hijo prodigo
El regreso del hijo pródigo- Rembrandt

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Hay abrazos que piden perdón y perdonan??? Pues ahí va uno…

Fer

2 pensamientos en “El Perdón

  1. Me encanta en momentos de “aburrimiento” urgar en el blog y me he encontrado con este cuentecillo, que la verdad dice mucho de mi.

    Este cuento me ha hecho recordar lo que sentí en mi “crisis” de fe, cuando me di cuenta de lo mucho que me quería y lo desagradecida que era con él, las veces que no le miré a los ojos y las veces que no le miro, el miedo que me da mirarle á El y a ciertas personas y circunstancias que me rodean. El miedo que me da, en muchos momentos ser católica y seguir a Cristo.

    La verdad es que me ha gustado mucho encontrarme con el cuento, porque me va hacer pensar, asique volveré a escribir.

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  2. Hola, Fer. He descubierto furtivamente que este blog se había hecho amigo del mío sin yo enterarme… y no quiero dejar de darte las gracias por tu eco, que me invita también a descubrir tu precioso rincón.

    El cuadro, las palabras, los sentimientos… que en este post compartes resuenan muy dentro de mí, me tocan en lo profundo, ponen en conexión muchos fuegos que arden adentro. Gracias por obrar ese pequeño milagro hoy.

    Nos unen dos enlaces y esa imagen de barro en lo alto.

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