Hola a Todos, Paz y Bien
Hoy comenzamos la Cuaresma 2.012. No me quiero o, más bien, no puedo alargarme mucho, porque a las 19:30 comienza la celebración del miércoles de ceniza en la parroquia y quiero llegar a tiempo.
En estos días he leído unas cuantas reflexiones sobre la Cuaresma y la que más me ha llamado la atención es una que se titula «Es posible cambiar«, de mi queridísimo José Antonio Pagola.
Nada más leerla me vino a la mente la canción de Diego Torres, «Color Esperanza». Y es que pienso que la Cuaresma tiene que ser eso CAMBIO y ESPERANZA.
Es posible cambiar ¡Claro que es posible! Y para que se dé este cambio en nosotros tenemos que ser conscientes de que podemos cambiar ¡Claro que podemos!
Como os comentaba, no puedo alargarme mucho más… aquí os dejo con la canción de Diego Torres y con la reflexión de José Antonio Pagola.
Podemos Cambiar, porque, ciertamente, sabemos que podemos cambiar… somos capaces!
Un fuerte abrazo… de los que te cambian,
Fer
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ES POSIBLE CAMBIAR
HOMILÍA DEL MIÉRCOLES DE CENIZA DE JOSÉ ANTONIO PAGOLA
Podemos decir que todo el mensaje de Jesús es una llamada al cambio. Algo nuevo se ha puesto en marcha con su venida. Dios está cerca. Su reinado de justicia, libertad y fraternidad comienza a abrirse camino entre los hombres. Desde ahora mismo, hay que creer en esta buena noticia. Hay que reaccionar y vivir de manera nueva, como hijos de un mismo Padre, como hermanos de todos los hombres.
Se nos pide dar un paso decisivo. Creer desde el fondo de nuestro ser que somos hijos de un Padre, y que nuestra felicidad y nuestro último destino es vivir como hermanos,
No se trata de corregir un determinado defecto o arrepentimos de un pecado concreto. Se nos invita a pasar de la increencia a la fe, de la pereza a la decisi6n, de la soledad a la amistad con Dios, del egoísmo al amor, de la defensa de mi pequeña felicidad a la solidaridad más radical.
Se nos llama a despertar todas las posibilidades que se encierran en cada uno de nosotros. Se nos anima a reavivar la capacidad de generosidad, desinterés y fraternidad adormecidas quizás en nuestro ser.
A veces los cristianos hemos olvidado que la fe es una llamada a crecer como personas, un estímulo a crear siempre una vida más humana. Dietrich Bonhoeffer combatía apasionadamente esa religión estéril y vacía de quienes se conforman con cualquier injusticia propia o ajena, porque, en definitiva, ya se han resignado hace tiempo, y viven esta vida sólo con la mitad de su corazón.
Siempre nuestra vida puede volver a empezar. Nunca estamos perdidos del todo. Podemos conocer de nuevo la alegría interior. Somos capaces de volver a amar con desinterés.
Sólo es necesario escuchar la llamada del Dios vivo que está resonando ya en nuestro «ser interior», es decir, en esa capacidad de escucha y de respuesta que llevamos todos en nosotros mismos, quizás sin sospecharla apenas.
Los hombres y mujeres que escuchan esta llamada comprenden que ya no podrán vivir como antes. Ese Dios que no era hasta entonces sino un desconocido o una amenaza, se les ha desvelado.
Ahora saben algo nuevo y que hoy ya apenas nadie sospecha. Que Dios es fuerza y alegría para cada una de las personas. Que Dios es la mejor noticia que una persona puede escuchar.










Para mí es semejante a cuando haces el Camino de Santiago, no dejas de andar pero, al mismo tiempo, no dejas de reflexionar. Estás desconectado de tantas y tantas cosas, preocupaciones, el trabajo, el día a día… y es en ese momento cuando el camino, que no deja de ser un esfuerzo, un avanzar, una esperanza en una meta; se convierte en descanso, en desconexión y reflexión… en definitiva, en un Reposar Caminando.