Aquí os paso el audio de la 2ª Sesión del Taller de Oración deMiguel Márquez: “Escucha y Ofrecimiento”.
Este domingo la sala estaba totalmente LLENA, pero tan llena que tuvimos que subir sillas al escenario para que pudiera entrar toda la gente que vino al Taller.
La sesión, como la primera, fue interesantísima:
– Deja escuchar eso que está ocurriendo ahora…
– ¿Qué palabras marcan nuestro día a día, nuestro camino? Esto es importante, porque estas mismas palabras que resuenan en nuestro día a día son las que llevamos a la oración.
– Ofertorio, Ofrecimiento… aquí tienes, Señor, mi mundo. A los buenos y a los malos, a los que me gustan y a los que no me gustan, a los que piensan como yo y a los que piensan totalmente distinto a mi… Este es mi mundo, esto esto es lo que te presento.
El audio dura una hora aprox. Durante los primeros minutos del audio escucharéis como un ruido de fondo. Este ruido no es un problema del audio, es la grabación de un río que nos puso Miguel como ambientación para la oración inicial que tuvimos (pasada la oración inicial este ruido del río desaparece).
Disfrutarlo:
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Un abrazo… de escucha y ofrecimiento,
Fer
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Hoy comenzamos la Cuaresma 2.012. No me quiero o, más bien, no puedo alargarme mucho, porque a las 19:30 comienza la celebración del miércoles de ceniza en la parroquia y quiero llegar a tiempo.
En estos días he leído unas cuantas reflexiones sobre la Cuaresma y la que más me ha llamado la atención es una que se titula «Es posible cambiar«, de mi queridísimo José Antonio Pagola.
Nada más leerla me vino a la mente la canción de Diego Torres, «Color Esperanza». Y es que pienso que la Cuaresma tiene que ser eso CAMBIO y ESPERANZA.
Es posible cambiar ¡Claro que es posible! Y para que se dé este cambio en nosotros tenemos que ser conscientes de que podemos cambiar ¡Claro que podemos!
Como os comentaba, no puedo alargarme mucho más… aquí os dejo con la canción de Diego Torres y con la reflexión de José Antonio Pagola.
Podemos Cambiar, porque, ciertamente, sabemos que podemos cambiar… somos capaces!
Un fuerte abrazo… de los que te cambian,
Fer
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ES POSIBLE CAMBIAR
HOMILÍA DEL MIÉRCOLES DE CENIZA DE JOSÉ ANTONIO PAGOLA
Podemos decir que todo el mensaje de Jesús es una llamada al cambio. Algo nuevo se ha puesto en marcha con su venida. Dios está cerca. Su reinado de justicia, libertad y fraternidad comienza a abrirse camino entre los hombres. Desde ahora mismo, hay que creer en esta buena noticia. Hay que reaccionar y vivir de manera nueva, como hijos de un mismo Padre, como hermanos de todos los hombres.
Se nos pide dar un paso decisivo. Creer desde el fondo de nuestro ser que somos hijos de un Padre, y que nuestra felicidad y nuestro último destino es vivir como hermanos,
No se trata de corregir un determinado defecto o arrepentimos de un pecado concreto. Se nos invita a pasar de la increencia a la fe, de la pereza a la decisi6n, de la soledad a la amistad con Dios, del egoísmo al amor, de la defensa de mi pequeña felicidad a la solidaridad más radical.
Se nos llama a despertar todas las posibilidades que se encierran en cada uno de nosotros. Se nos anima a reavivar la capacidad de generosidad, desinterés y fraternidad adormecidas quizás en nuestro ser.
A veces los cristianos hemos olvidado que la fe es una llamada a crecer como personas, un estímulo a crear siempre una vida más humana. Dietrich Bonhoeffer combatía apasionadamente esa religión estéril y vacía de quienes se conforman con cualquier injusticia propia o ajena, porque, en definitiva, ya se han resignado hace tiempo, y viven esta vida sólo con la mitad de su corazón.
Siempre nuestra vida puede volver a empezar. Nunca estamos perdidos del todo. Podemos conocer de nuevo la alegría interior. Somos capaces de volver a amar con desinterés.
Sólo es necesario escuchar la llamada del Dios vivo que está resonando ya en nuestro «ser interior», es decir, en esa capacidad de escucha y de respuesta que llevamos todos en nosotros mismos, quizás sin sospecharla apenas.
Los hombres y mujeres que escuchan esta llamada comprenden que ya no podrán vivir como antes. Ese Dios que no era hasta entonces sino un desconocido o una amenaza, se les ha desvelado.
Ahora saben algo nuevo y que hoy ya apenas nadie sospecha. Que Dios es fuerza y alegría para cada una de las personas. Que Dios es la mejor noticia que una persona puede escuchar.
Aquí os paso el audio de la 1ª Sesión del Taller de Oración de Miguel Márquez: «Señor, enséñanos a orar«, que tuvimos este domingo en las instalaciones de la Parroquia Santa Teresa y San José (Plaza de España 14 – Madrid – Carmelitas Descalzos).
La sesión fue interesantísima, con muchos puntos claves para enfocar la oración:
– ¿Quién inicia la Oración… nosotros o Dios?
– El primer paso de la Oración es reconciliarse, acoger nuestra realidad, acoger las realidades que rodean nuestra vida… Acoge lo que está sucediendo dentro de ti. Escucha tu desorden…. «El silencio no comienza si no escuchas tus ruidos».
– La Oración comienza sabiendo que Él es el protagonista, que entrando humildemente y sincerándonos, acogiendo lo que está dentro de nosotros; da igual cómo lleguemos, pues su pregunta, como a Pedro, será: «¿Me Amas?» No me importa lo que hayas hecho antes: «¿Me Amas?» Sé cómo eres, así te has presentado, humildemente, sinceramente: «¿Me Amas?» Señor, Te Amo, con mi pequeñez, con mis miserias y riquezas, con lo que soy, con lo que sabes que soy: Te Amo… Hay oración
El audio dura 1:15 aprox., así que ya sabéis… si os apetece y tenéis un ratito, aquí lo podéis disfrutar.
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Un fuerte abrazo a todos,
Fer
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Últimamente lo subo todo al facebook de «Odres Nuevos» y no he caído que muchos de vosotros no tenéis facebook, así que os adjunto un vídeo que subí ayer sobre la Navidad…. nuestra Navidad… la Navidad de los otros.
¿Cómo es nuestra Navidad? ¿Cómo es la Navidad de los otros… de los que están más lejos… de los que están más apartados?
La Palabra se hace carne y habita entre nosotros… FELIZ NAVIDAD
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Que nuestras palabras de ánimo, felicidad, acogida… que, sobre todo, en estos días pronunciamos y recibimos, se encarnen y habiten entre nosotros todo el año.
Seguimos caminando en el Adviento, sintiendo cada vez más presente y más cercana la meta de este camino. Como en todo camino también es bueno parar para comtemplar, parar para mirar a nuestro alrededor, parar para darnos cuenta que este camino que recorremos es un camino compartido, pues nosotros, poco a poco, vamos llegando a la meta; pero, al mismo tiempo, Él también está llegando…
Queremos celebrar la Navidad dando gracias por el nacimiento de Jesús, pero no sólo por el nacimiento de Jesús para el mundo entero; sino, muy especialmente, por el nacimiento de Jesús en nosotros, en nuestras vidas.
El Adviento es recordar nuestro camino de todo el año, donde Jesús parte con nosotros como compañero en la larga caminata. Seguro que hemos tenido momentos de compartir con Él al mismo ritmo, al mismo paso… en otras ocasiones nos habremos distanciado de Él: el cansancio, el hastío, la incomprensión, las «ofertas» del camino que nos hacen pararnos y cambiar la marcha… En otras, eufóricos, le habremos sobrepasado dejándole detrás nuestra… El Adviento nos sirve para recobrar el paso, acelerar si es que nos hemos quedado un poco rezagados en nuestra marcha, obnubilados por esas «ofertas» que nos ofrece el camino, o bien, sosegar el ritmo si es que, por nuestras prisas de llegar los primeros, nos hemos olvidado de por qué iniciamos esta caminata.
Muchas veces lo mejor para recobrar el ritmo, aunque suene paradójico, es «parar»… parar para «comtemplar», parar para «mirar a nuestro alrededor» y, sobre todo, parar para darnos cuenta que este camino que recorremos es un «camino compartido». Queremos llegar a la meta con el Compañero con el que salimos. El camino ha sido largo y queremos celebrar con Él todo lo vivido, los momentos malos y los buenos, las penas y las alegrías. Es momento de recordar toda esa gente que ha salido a nuestro encuentro, los que nos han acompañado en el caminar, los que nos han ignorado, los que nos han ofrecido cobijo y alimento, los que nos han despedido con un fuerte abrazo… ummm.
Os dejo con la Parábola del Silencio y con un vídeo, de felicitación del Adviento, que es una maravilla.
Espero que este momentito de silencio sea esa «parada» necesaria para recobrar el ritmo.
El reino de los cielos
se parece a un hombre
que vendió todas sus palabras
para comprar un silencio.
Cuando el silencio fue suyo
entró en él, despacio,
sin hacer ruido.
Lo sembró, lo regó, lo cuidó…
y al poco tiempo
brotó una «palabra jamás oída».
Él la escuchó
sin decir nada.
Y la palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.
Un fuerte abrazo… de los que se dan en el camino,
Fer
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Llega uno de los tiempos que más disfruto en el año… el Tiempo de Adviento.
Desde siempre he sentido este tiempo como un momento de parar, de reflexionar, de esperanza… un tiempo muy personal para «reposar caminando».
Para mí es semejante a cuando haces el Camino de Santiago, no dejas de andar pero, al mismo tiempo, no dejas de reflexionar. Estás desconectado de tantas y tantas cosas, preocupaciones, el trabajo, el día a día… y es en ese momento cuando el camino, que no deja de ser un esfuerzo, un avanzar, una esperanza en una meta; se convierte en descanso, en desconexión y reflexión… en definitiva, en un Reposar Caminando.
Como todo camino, como toda carrera, hay que prepararlo bien. Hay que saber llenar la mochila, pero sólo con lo necesario, para que algo que tiene que servirnos de ayuda no se convierta en una pesada carga en el camino. Hay que entrenar un poco antes del comienzo, pues no es bueno lanzarse a una larga caminata sin haber calentado y preparado previamente los músculos. Hay que informarse del camino a seguir, de las rutas, de los monumentos por los que vamos a ir pasando, pueblos, paisajes… Incluso es bueno, mejor dicho, buenísimo, hablar con otras personas que ya han hecho este camino.
Así es para mí este tiempo de Adviento: un prepararse, un saber llenar o, en muchos casos, vaciar la mochila de lo poco o mucho con que la hayamos cargado a lo largo del año; un calentar cuerpo y mente para el recorrido que vamos a hacer, a fin de que éste sea un «reposar caminando».
Para comenzar con esta preparación, os dejo con todos los dibujos de Adviento que me ha mandado Patxi. También con unas letras suyas y un comentario de Fernando Cordero a los dibujos.
Comencemos a llenar, o vaciar, nuestra mochila… comencemos a preparar este Camino.
Un fortísimo abrazo… de esos que te das cuando sales a caminar,
Fer
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Os paso una foto de un escaparate, por la zona de Goya, que me llamó la atención este fin de semana… La verdad es que hay escaparates por Madrid que son una gozada de creatividad!!
Pues sí, definitivamente, me he hecho crítico músical… jejeje. No es que lo haya pretendido, pero hay veces que las circunstancias marcan el ritmo (nunca mejor dicho en el mundo de la música).
Hoy al llegar al despacho, después de comer, me encontrado en la mesa un sobre con este remitente: «Fray Nacho«. Ummmm… ¡Qué alegría! Sinceramente, ya se me había olvidado la conversación que tuve el otro día con Fray Nacho en relación a su cd «Volver a ti«, en la que quedamos que él me enviaría el cd al despacho, que es donde paso más tiempo.
Me gusta esta sensación de olvidarte de algo y, de pronto, encontrarte con ello. Es como una doble alegría… la de recibir lo esperado y, además, la sorpresa de recibirlo.
Pues eso, que aquí estoy yo con mi Doble Alegría, jeje, difrutando de las canciones de Fray Nacho.
No sé si todos conocéis a Fray Nacho. Sus canciones son una maravilla, una mezcla entre oración y poesía, dulzura y buena música, reflexión, entrega… una verdadera gozada!! Para los que no le conozcáis, os dejos con una canción que me encanta: «Ya podría yo» y con su página web: www.fraynacho.com.
QUE EL AMOR SE DA Y NO DICE NADA, COMO DON QUE FUE, ASÍ SE REGALA, QUE EL AMOR COMPARTE SIN ESPERAR NADA. EL AMOR SE ENTREGA Y LUEGO SE CALLA, EL AMOR ESPERA, ES PACIENTE Y NO SE ENFADA, ES HUMILDE Y TODO CONTAGIA.
Un fuerte abrazo a todos… Mil gracias Nacho!
Fer
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