Una de las tradiciones que más me gusta en estas fechas es visitar el Mercadillo Navideño de la Plaza Mayor de Madrid. Me puedo tirar horas de puesto en puesto viendo las figuras, las casas, los puentes, animales y demás piezas del Belén.
Es un ambiente muy especial, pues te encuentras con gente muy variopinta: gente joven, matrimonios, gente mayor, muchos padres con sus hijos inculcándoles la tradición del Belén y, también, muchos abuelos con sus nietos explicándoles esta preciosa tradición. Os lo aseguro, se crea un clima realmente especial.
Da gusto pararse en cualquiera de las casetas y escuchar los comentarios de los que allí están. Unos admirando la calidad de las figuras, otros buscando aquella pieza que les falta en el Belén, muchos, como yo, buscando figuras y personajes nuevos, para, año a año, ir aumentando el Belén de casa.
Que no se pierdan estas tradiciones, que no se pierda este pasar de generación en generación la tradición tan bonita de «montar el Belén». El mío ya está casi, casi montado… ya os subiré una foto como todos los años. Por ahora, os dejo con unas cuantas del mercadillo de la Plaza Mayor.
Bueno… Pues a ver cómo aplicamos esto de la Empatía.
Decía Mahatma Gandhi que “Las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista”.
Ayer estuve en un curso muy interesante de «empatía», impartido por Mamen Hernández, del Centro de Humanización de la Salud.
Con lo sencillo que parece y ¡Qué complicado esto de la Empatía! Qué complicado ser empático y no prejuzgar, no intentar solucionar, no dar consejos, no interpretar desde nuestro punto de vista… simplemente, «ser empático» con lo que la otra persona está pasando; crear una relación abierta, ausente de juicios, que nos lleve a conocer más al otro y, en especial, a conseguir que el otro saque lo mejor de sí mismo.
Muy importante para esto es la «Escucha Activa». Poner toda nuestra atención en lo que el otro nos está transmitiendo e intentar comprender lo que dice, lo que quiere, lo que hay detrás de sus deseos y sentimiento, ya sea mediante una comunicación verbal o no verbal.
Y, en el fondo, ¿Qué es la Empatía? Como indica José Carlos Bermejo: «A pesar de haber numerosas definiciones sobre la empatía e incluso se podría decir que hay acuerdo en el hecho de no haber acuerdo sobre su concepto preciso, podemos apuntar que la empatía es la actitud que regula el grado de implicación emocional con la persona a la que queremos comprender».
Manuel Marroquín habla de la Empatía Terapéutica y dice que: “La empatía terapéutica es un proceso interactivo destinado a conocer y comprender a otra persona con el fin de facilitar su desarrollo, su crecimiento personal y su capacidad para resolver sus problemas”.
Carls Rogers, uno de los psicólogos más conocidos del movimiento humanista, indicaba que la Empatía es la capacidad de percibir el mundo interior de la otra persona, integrado por significados personales y privados, como si fuera el propio, pero sin perder nunca de vista ese «Como Si».
Las nuevas tendencias dicen que la Empatía no es sólo comprender y percibir los pensamientos, emociones, significados… del otro, sino que, además de esto, hay que ser capaces de transmitir que los estamos comprendiendo.
Como os digo, con lo fácil que parecía esto de la Empatía y, realmente, lo complejo que es.
Por el momento, como decía Gandhi, pongámonos en los zapatos del otro y comencemos a caminar, poco a poco, en esto de la empatía.
Un fuerte abrazo… de los que te colocan en el otro lugar,
Como todos los años Patria Rojo y Nachonos envían su magnífico Calendario de Adviento. Una de las mejores maneras de vivir el Tiempo de Adviento día a día, sin prisas, preparándonos, poco a poco, para la gran celebración de la Navidad.
No me alargo más, aquí os lo dejo con las palabras de Patri y Nacho.
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Buenas tardes a todos,
Se acerca el Adviento y ya nos habían llegado varios correos electrónicos reclamando el Calendario de Propósitos de Adviento para este año. ¡Gracias por insistir! Hacéis que nos resulte más fácil vencer al demonio de la pereza.
Otro año más hemos orado y reflexionado los evangelios del tiempo de Adviento, intentando no repetirnos en los propósitos, aunque cada vez es más difícil. Muchas veces nos encontramos diciendo lo mismo con palabras distintas. Será que lo importante es Amar y todo lo demás verborrea.
Os mandamos las versiones en color y en blanco y negro (para las fotocopias de los coles). Ya sabéis que estamos encantados de que los compartáis y de que los utilicéis en vuestras parroquias. Dad gratis lo que habéis recibido gratis.
Un abrazo enorme en el Señor, rezad por nosotros,
Patricia y Nacho
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Pincha en las imágenes para descargar los Calendarios de Adviento en Gran Calidad.
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Un fuerte abrazo a Todos… de los que preparan algo Grande,
Siguiendo con la promoción del Concierto-Oración que tendremos con la Hermana Glenda este viernes, 6 de Noviembre, a las 20:00 h, en la Parroquia Santa Teresa y San José, Plaza de España 14 – Madrid (Metro – Plaza de España), hoy os comparto otra de sus más profundas canciones: “Ven Señor Jesús“.
No soy yo de adelantar las fiestas, como hacen las grandes superficies, pues creo que cada momento tiene su tiempo y su espera. Dicho esto, siempre he pensado que esta canción es un muy buen recurso para el Tiempo de Adviento que dentro de unas semanas comenzaremos. Tenerla en cuenta.
«Ven Señor Jesús» Y junto con esta súplica Glenda nos va dando una serie de razones para esta honda petición: porque sin ti no encuentro paz, porque sin ti no me importa mi hermano, no me importa el que sufre; porque sin ti todo suena vacío…
Una canción para sentarnos en oración y pensar, desde lo más profundo, desde la situación en la que cada uno se encuentre, cuáles son nuestras razones hoy para decir «Ven Señor Jesús».
Aquí os dejo con la canción de Glenda. Este viernes, Todos juntos, cantaremos esta canción. Cada uno desde su situación, desde sus circunstancias, desde su momento, desde sus necesidades… y, aun así, todos cantaremos lo mismo: «Ven Señor Jesús«.
Un fuerte abrazo… de los que cuando se piden vienen,
Siguiendo con la promoción del Concierto-Oración que tendremos con la Hermana Glenda el viernes 6 de Noviembre, a las 20:00 h, en la Parroquia Santa Teresa y San José, Plaza de España 14 – Madrid (Metro – Plaza de España), hoy os comparto otra de sus más bellas canciones, el Salmo 22: “El Señor es mi pastor“.
En esta ocasión quiero enlazar la canción de Glenda con una historia que leí hace años. Una historia que trata de cómo vivimos nuestras celebraciones, porque… ¿realmente vivimos lo que celebramos? En muchas ocasiones hacemos celebraciones muy bien preparadas, muy bien decoradas y hasta muy bien cantadas, pero… ¿vividas?
Aquí os dejo con la historia, a ver qué os sugiere a vosotros:
Al final de una cena en un castillo inglés, un famoso actor de teatro, contratado para ese momento, entretenía a los huéspedes declamando textos de Shakespeare.
Tras haber recitado un par de versos, se ofreció a los comensales para que, si alguien quería, le pidieran alguna pieza en especial para recitar.
Un fraile que se encontraba en la cena preguntó al actor si conocía el salmo 22.
El actor respondió: «Sí, lo conozco, y estoy dispuesto a recitarlo con una condición: que después lo recite usted».
El fraile se sintió un poco incómodo ante la petición del actor, pero accedió.
El actor hizo una bellísima interpretación del Salmo, con una dicción perfecta: ‘El Señor es mi Pastor, nada me falta, en verdes praderas Él me hace recostar…’ y al finalizar los huéspedes aplaudieron vivamente.
Llegó el turno al fraile, que se levantó y, tras un momento de silencio, cerrando los ojos, recitó lentamente las mismas palabras del Salmo.
Esta vez, al terminar, no hubo aplausos ni aclamaciones, sólo un profundo silencio y el inicio de alguna lágrima.
El actor permaneció pensativo unos instantes, después se levantó y dijo: «señoras y señores, espero que se hayan dado cuenta de lo que ha sucedido esta noche. Yo conocía el Salmo, pero este hombre conoce al Pastor».
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Y nosotros… ¿conocemos el Salmo o al Pastor? A mí el cuentecillo me ha hecho pensar en la cantidad de veces que, en las celebraciones en las que participo, me conformo con conocer el Salmo, la Canción, la respuesta… y me olvido de tomar un momento de silencio, cerrar los ojos y buscar al Pastor.
No me alargo más, os dejo con la canción de Glenda “El Señor es mi pastor“. Al escucharla podemos decir que ella sí que le conoce…
Un abrazo de los que se dan con los ojos cerrados y en silencio.