El viernes entré en un Vip’s a comprar una revista y, sorpresa, ya estaba totalmente decorado con mensajes de Feliz Navidad.
Si hay algún directivo de Vip’s leyendo el Blog le recuerdo que todavía estamos en Noviembre y queda por delante todo el maravilloso Tiempo de Adviento!!
Dentro de poco nos van a felicitar la Navidad en Agosto…
Hoy he desayunado, mejor dicho, me he atragantado, con esta noticia: «El Congreso rechaza con el voto de PP y UPN la retirada de las cuchillas de la valla de Melilla» (www.elmundo.es). Da igual el partido político de turno, pues anteriormente, estas mismas cuchillas, se pusieron por el PSOE – luego se retiraron -, lo que importa, ideologías al margen, es: ¿Dónde quedan, en todo esto, los Derechos Humanos? ¿Dónde queda la Dignidad y el Valor de la persona humana? ¿No habrá una mejor forma de canalizar los flujos migratorios?
Artículo 13 – Declaración «Universal» de los Derechos Humanos
Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.
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Pincha en «Continuar Leyendo» para ir al Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
Con esta triste noticia comenzaba hoy mi mañana al entrar en la sección Internacional de elmundo.es
elmundo.es
«Resistir el tifón y morir de hambre»:«Sobrevivió al tifón, pero murió de hambre». Es la dramática respuesta de un hombre al fotógrafo Dennis Saco -desplazado a Tacloban con su grupo solidario. B.R.I.D.G.E.S- cuando le pregunta por el niño que lleva sin vida sobre el manillar de su bicicleta. Es su hijo. Pero el padre no tiene tiempo ni de dejar de pedalear ni de abandonarse al duelo.
Porque todo su esfuerzo se centra en tratar de salvar a su otro hijo, que va montado detrás, desfallecido, sobre la bici oxidada. El hombre trata de llegar al aeropuerto de Tacloban. «Al vernos en la carretera se acercó a nuestro grupo y me dijo que uno de sus hijos acababa de morir porque no habían comido nada desde el domingo anterior», cuenta conmocionado Saco.
Llevo todo el día dándole vueltas a las palabras Fotógrafo Denni Saco, cuando describe la situación de un padre «sin tiempo de abandonarse al duelo» de su hijo recién muerto de hambre, por no perder a su otro hijo, que ya se encuentra desfallecido… ¡Tremendo!
Desde nuestra realidad, la realidad de cada uno de nosotros y nuestras posibilidades, no dejemos de colaborar con el pueblo de Filipinas… Que ninguna otra persona, que ningún otro niño que se haya salvado de la dramática desvastación del tifón, muera ahora por no tener comida.
Os dejo el enlace de Manos Unidas, donde quien quiera, desde su situación personal, desde su realidad y posibilidades, puede colaborar:
Ayer estuve en el concierto del doble cd Santa María de los Indignados y, qué deciros, fue una verdadera gozada: música, poesía, reflexión, hermandad, amistad (me encontré con mucha gente, muchos amigos, que hacía «años» que no veía). Un grupo de artistas cristianos unidos por una causa común que se puede resumir en la canción de Manolo Copé, que inicia el doble Cd y que nos acompañó ayer toda la velada: «La persona es lo primero«.
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Con unos artistas del nivel de Álvaro Fraile, Siro López, Emilia Arija, Juanjo Fernández, Kairoi, Miguel A. Vázquez, Sandalio, Juan Carlos Prieto, Almudena, Wilfredo Puentes, Carmen Murillo, Antonio Monescillo, Jota Llorente, Assisi Producciones, Hoac, Brotes de Olivo, Pedro Sosa, Pedro Casaldáliga, Fran Ros, Dani Flors, Javi Sánchez, Nico Montero, Manolo Copé, Edén, Domingo Pérez, Paco P. Dolz, acompañantes, técnicos de sonido, producción, maquetación…
Qué más os puedo decir. Sí, una cosa más… Qué os intereséis por este gran proyecto. Un proyecto que tú tienes que valorar, pues el precio es libre y esa aportación será destinada al Fondo de Solidaridad Internacional de la Hoac.
Os dejo con un pequeño vídeo que resume muy bien este Proyecto de Santa María de los Indignados.
Como lo prometido es deuda, aquí va mi pequeña reflexión sobre el libro “Vidas Desperdiciadas” de Zygmunt Bauman.
“Vidas Desperdiciadas” fue un libro que me recomendaron cuando realicé el Máster en Cooperación Internacional. Llevaba ya varios años con ganas de leer este libro y hace un mes, más o menos, me llegó un mail indicando que lo habían reeditado… Qué mejor oportunidad para retomar esta lectura pendiente.
Lo primero que me llamó la atención, y ya es sintomático de cómo va evolucionando la sociedad, es la portada del Libro. Recuerdo que cuando estaba con el Máster busqué el libro y la portada era totalmente distinta a la actual:
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Está claro cómo ha evolucionado la sociedad y cómo ha captado esta evolución la Editorial Paidós al actualizar la portada. Hemos pasado de pensar que las “vidas desperdiciadas” era un problema de los países del tercer mundo, a darnos cuenta que, a día de hoy, esas supuestas “vidas desperdiciadas” están en nuestros países, en nuestras ciudades, en nuestros barrios…
Bauman nos hace ver en su obra que esta Globalización que vivimos, que es una Globalización centrada en el consumo – olvidando unos mínimos valores sociales y humanos -, con una demanda incesante de nuevos productos, genera residuos constantes: “desperdicios”. El problema es que este exceso de consumismo no sólo genera desperdicios técnicos, sino que también genera “desperdicios humanos”… vidas desperdiciadas. Vidas de personas que, como cita el propio Bauman, acabamos tildándolas de “Superfluas”: “Ser <superfluo> significa ser supernumerario, innecesario, carente de uso – sean cuales fueren las necesidades y los usos que establecen el patrón de utilidad e indispensabilidad-. Los otros no te necesitan; pueden arreglárselas igual de bien, si no mejor, sin ti. No existe razón palmaria para tu presencia ni obvia justificación para tu reivindicación del derecho de seguir ahí. Que te declaren superfluo significa haber sido desechado por ser desechable…”
Ayer, aprovechando el soleado día que hizo en Madrid, me leí el libro «Vidas Desperdiciadas» de Zygmunt Bauman. He de decir que me enganchó su lectura y no pude parar, sólo para comer, hasta finalizarlo.
Es una muy buena crítica al sistema de consumo en el que vivimos. Un sistema que no sólo genera desperdicios materiales, sino que, sin querer darnos cuenta (o siendo totalmente conscientes de ello), también genera «desperdicios» humanos.
Como os digo, un libro muy interesante. A ver si saco un poco de tiempo en esta semana y subo una pequeña entrada con todo lo que me ha suscitado este libro, con todos aquellos párrafos que he ido subrayando entre sus páginas.
Una buena lectura, de las que hacen reflexionar. Muy recomendable.
En estos días en los que no paran de llegar noticias de inmigrantes que fallecen en el mar, informes de Cáritas sobre el avance da la pobreza en nuestras ciudades y en el mundo, ancianos desprotegidos ante la situación económica que estamos viviendo… me pregunto si no deberíamos cambiar nuestro punto de mira, si no deberíamos reflexionar, seriamente, hacia dónde estamos mirando…
Grande Quino, ¡grande!
Un fuerte abrazo… con mirada incluida,
Fer
«Me apena la gente que no tiene claro dónde buscarme»
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